
Siempre he escuchado hablar acerca de si existe o no la posibilidad de alterar el comportamiento de diferentes objetos o sistemas, empleando únicamente el pensamiento.
En este caso, me gustaría hablar del trabajo de un grupo de investigadores, que dedicaron casi 30 años a investigar este tipo de fenómenos desde el punto de vista científico.
Durante los años 1979 a 2007, el Profesor Robert G. Jahn dirigió en la universidad de Princeton, un laboratorio de investigación científica para determinar si la mente humana podía o no alterar diferentes sistemas en el mundo físico, este proyecto fue conocido como PEAR (Princeton Engineering Anomalies Research) se considera uno de los estudios más serios y extensos realizados sobre el tema hasta la fecha. En el PEAR, se realizaron millones experimentos con dispositivos mecánicos, electrónicos, ópticos, acústicos, y de fluidos, para determinar de que manera la atención enfocada de los operadores humanos podía llegar a alterar el desarrollo de diferentes secuencias aleatorias. Por ejemplo, al lanzar una moneda, existe una probabilidad del 50% de que caiga cara o y un 50% de que sea cruz, y en los experimentos los participantes intentaban influir en los resultados, para ver si se observaba alguna anomalía estadística.